...pero en ciertas ocasiones son necesarias, especialmente cuando el estatismo es la tendencia natural, cuando las cosas no se van a solucionar sólo con dejarlas pasar, cuando hay que actuar con rapidez y destreza para obtener algún resultado.
Y es que a veces el mundo se alía en contra de uno, y vencerlo es una cuestión de reflejos.
Hay que acometer con prisas las acciones que así lo precisan. Eso sí, mantener la mente fría y huir de la histeria, del descontrol. Llega más lejos quien hace las cosas bien, pero rápido.
jueves, 28 de agosto de 2008
lunes, 25 de agosto de 2008
Frente al huracán
Le daba miedo mirar atrás. Había dejado un rastro de ruinas, de destrucción. Si volvía la cabeza no encontraba piedra sobre piedra. Recordaba haber tomado a alguien del brazo y haber caminado junto a él en silencio. Se sentía orgulloso creyendo haberle salvado, haberle sacado de la infamia y del cataclismo. Pero aquel brazo había desaparecido, se dio cuenta de forma repentina, pensaba que estaba allí, que lo estaba agarrando, y de repente había desaparecido. En su lugar quedaba un rastro de sangre dibujado en el suelo hasta donde llegaba la vista.
Miró hacia adelante. Allí se estaba formando un nuevo huracán. Encogió los hombros y se preparó para capear el temporal de la mejor forma posible.
Miró hacia adelante. Allí se estaba formando un nuevo huracán. Encogió los hombros y se preparó para capear el temporal de la mejor forma posible.
martes, 19 de agosto de 2008
Despedidas
Me dijo que cuando saliera el sol ya no estaría allí, que se iría con las brumas del alma, y que lo haría para siempre, que su presencia se borraría en el tiempo y se sumergería en el mundo del olvido, que aquellas palabras serían las últimas, que lo sentía mucho pero que no tenía más remedio que desaparecer, que esperaba que me fuera bien a partir de entonces, que no siempre las cosas suceden como deben. Y estuvo a punto de llorar.
Y yo, que odio las despedidas, sobre todo si se tiñen de melodramatismo, odié profundamente a la persona que tenía delante y deseé con toda sinceridad no haberla conocido nunca.
Y así se lo hice saber.
Y yo, que odio las despedidas, sobre todo si se tiñen de melodramatismo, odié profundamente a la persona que tenía delante y deseé con toda sinceridad no haberla conocido nunca.
Y así se lo hice saber.
jueves, 14 de agosto de 2008
Un placentero día de campo
El bosque era tupido, es cierto, las ramas se entrelazaban hasta tapar la visión del cielo y transmitir la sensación de noche perpetua. Pero aquel agujero no tenía por qué estar allí, o al menos alguien debería haber avisado, la maldita entrada a los abismos se encontraba cubierta de ramas, y yo caí en la trampa como un ingenuo jabalí.
Traté de agarrarme a las raíces que se asomaban al vacío, pero estas se me clavaban en las manos y los brazos, que comenzaron a sangrar. Ahora tengo que elegir entre dejarme caer voluntariamente a un pozo sin fondo o luchar por salvarme, sabiendo que terminaré herido y que, a la larga, mis esfuerzos serán en vano.
La sangre atrae a las fieras, desde el fondo de la sima oigo voces que me llaman, y lamento profundamente el condenado momento en el que me decidí a participar del pic-nic en el campo que me propusieron aquellos seres pequeños y diabólicos con sus vocecitas agudas...
Traté de agarrarme a las raíces que se asomaban al vacío, pero estas se me clavaban en las manos y los brazos, que comenzaron a sangrar. Ahora tengo que elegir entre dejarme caer voluntariamente a un pozo sin fondo o luchar por salvarme, sabiendo que terminaré herido y que, a la larga, mis esfuerzos serán en vano.
La sangre atrae a las fieras, desde el fondo de la sima oigo voces que me llaman, y lamento profundamente el condenado momento en el que me decidí a participar del pic-nic en el campo que me propusieron aquellos seres pequeños y diabólicos con sus vocecitas agudas...
domingo, 10 de agosto de 2008
Aforismos orientales en tiempos olímpicos
Hay chistes tan divertidos que incitan más al suicidio que a la risa. Esos, precisamente, son mis favoritos. ¿Os cuento uno?